Otra víctima de la homeopatía

En esta ocasión se llamaba Alessandra, era italiana, de Florencia, y tenía 16 años. Una homeópata le retiró la insulina y le aplicó un tratamiento homeopático: “la insulina consigue que el páncreas se vuelva vago. Sin embargo las vitaminas B y E, siendo antioxidantes, pueden estimularlo para que funcione correctamente”. Al poco se comenzó a sentir mal, algo normal para la homeópata que trata al enfermo, nunca la enfermedad: “es una reacción natural”. A los 10 días sufrió una hiperglucemia y entró en coma. Murió pocos días después en el hospital, el 14 de este mes de mayo. Descanse en paz.

La homeopatía no es ninguna broma

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El método científico (III). Ciencia y pseudociencia

El siguiente texto ha sido extraído de unicistas.com y comentado por El Pelopódromo. Entre paréntesis en rojo se señalan algunos rasgos propios que permiten diferenciar un texto pseudocientífico de uno que no lo es. Como opinión personal, simplemente el estilo narrativo (muy descuidado) es suficiente en muchos casos para darse cuenta del engaño. Hemos elegido un texto sobre homeopatía por ser una pseudociencia muy comentada en este blog. Por supuesto, la misma tecnología de detección se puede aplicar a cualquier otra: astrología, creacionismo, cienciología, móviles perpetuos, numerología, espiritismo y parapsicología, ufología, etc.

Disfruten.

LA HOMEOPATÍA ES UNA CIENCIA

La Medicina alopática (medicina convencional) es la ciencia y arte que busca prevenir ,tratar y curar las enfermedades mediante el uso de drogas “diferentes”. Si hay dolor, da un “anti” dolor, ataca solo las consecuencias, nunca las causas.
La HOMEOPATÍA es la ciencia y el arte que previene, trata y cura las enfermedades teniendo en cuenta el uso de sustancias o medicamentos “similares”. Trata a fondo los desequilibrios, no solamente a un nivel físico, sino también a un nivel emocional (anímico). Cubre las consecuencias (síntomas) y las causas entendiendo que la persona es única e indivisible. En tal sentido no existe subespecialidad alguna.
Considera que las defensas naturales del organismo son capaces de superar la mayoría de las enfermedades.
La Medicina Homeopática es una medicina de tipo energético (5), en la cual se toma al individuo como un ser único y particular, que es capaz de sentir y percibir por si mismo sus trastornos, ya sean de orden psíquico o físico en una forma particular, motivo por el cual considera a la enfermedad desde un enfoque distinto al de la medicina farmacológica oficial.
La medicina farmacológica o alopática no cumple con esta característica (1), puesto que fomenta la existencia de especialidades e incluso sub-especialidades de una especialidad (Ej.: Medicina Interna con Hepatología, cardiología, oftalmología con retinología, etc.).
Ello implica que la medicina convencional “disgrega” al hombre como un ser total e integral, sin tener en cuenta que se trata de una unidad bio-psico-espiritual (5) , quien puede sufrir tanto de uno como de otro plano. Por este motivo pierde una gigantesca fuente de información, ya que se distrae en “el árbol”, sin tener en cuenta “el bosque”.
En la Homeopatía, el objetivo es estimular o restablecer, con los medicamentos, este potencial excepcional de salud que existe en cada Ser Humano.
Dos elementos son fundamentales en su método:
1. La similitud entre una sustancia y el cuadro a tratar.
Determinadas sustancias, utilizadas en dosis ponderables, provocan síntomas en una persona sana mientras que utilizadas en dosis muy bajas o infinitesimales (4) pueden curar estos síntomas en una persona enferma.
2. La individualización del tratamiento. La homeopatía se caracteriza, también, por la individualización del tratamiento. Ello significa que para un clínico homeópata, no hay enfermedades sino enfermos (8 ). El método homeopático necesita conocer todos los síntomas del paciente tanto los relacionados directamente a su enfermedad como los que indican su reacción individual ante esa misma enfermedad.
Para tratar las enfermedades se utilizan los llamados medicamentos homeopáticos los que se fabrican a partir de sustancias de origen natural: vegetal, mineral, animal. Estas sustancias básicas están altamente diluidas, según el método homeopático, lo que explica el carácter menos tóxico de estos medicamentos, debido a la escasa cantidad de sustancia activa presente (2).
Se considera que un medicamento es homeopático, cuando es capaz de provocar sobre un individuo sano y sensible, un conjunto de síntomas, característicos y propios de dicho remedio, y de curar a un individuo enfermo quien tenga los mismos síntomas que las que provoca sobre el individuo sano.
Por lo tanto, en el primer caso se trata de inducir al organismo a una enfermedad de tipo artificial; por lo contrario, en el segundo se trata de curar una enfermedad natural del individuo.
Cuando se estudian los medicamentos a dar, se establece una experiencia científica (6), en tal sentido los efectos son capaces de ser repetidos una y otra vez, experimentando en voluntarios sanos (8 ).
La pregunta es: qué es más científico, experimentar con animales, dividiendo el estudio en órganos y sistemas, o tener en cuanta la TOTALIDAD de la persona, haciendo estudios exclusivamente en seres humanos (6).
El medicamento homeopático contiene la información necesaria y suficiente para que una persona retome el equilibrio perdido. Esa información coincide con la información desviada a ser tratada (enfermedad), por el principio de la similitud, y de dicha coincidencia surge el efecto: la curación.
Ninguna otra forma de tratamiento médico es tan específica y profunda como la Homeopatía.
Esta información biológica también la conocemos como “información celular” o “memorias virtuales celulares” (4) y que es el mecanismo que permite a toda célula del organismo, ejecutar su función según el Programa original que le dio la Naturaleza (5).
El mejor ejemplo de esta energía informada, es el material genético (4), es que no solamente es un elemento transportador de caracteres, sino que todo un complejo de información.
Otro ejemplo similar fácil de comprender porque puede verse físicamente son los llamados “chips de memoria” de los computadores. Ello explica que el tamaño físico no siempre guarda relación con la capacidad real operativa. (4)
La energía emitida por la partícula homeopática (5), ha demostrado gran potencia en las fotografías Kirlian. Su radio de acción es mayor que la emitida por una partícula farmacológica del mismo producto.

LAS PSEUDOCIENCIAS:
(1) Descalifican las críticas por parte de las ciencias, a menudo, utilizando falacias ad hominem, aduciendo conspiraciones o proclamándose objeto de persecución cuando sus planteamientos son rebatidos
(2) No aplican una metodología de carácter científico.
(3) Proclaman teorías para las que no aportan pruebas empíricas, que a menudo contradicen abiertamente resultados experimentales conocidos y aceptados por las ciencias bien establecidas.
(4) Utilizan lenguaje científico pero sólo en apariencia, desconociendo o malinterpretando su significado.
(5) Invocan entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles a la investigación empírica, tales como fuerza vital, creación divina, inconsciente metafísico, necesidad histórica, etc.
(6) Proclaman y exigen que se reconozca su carácter científico, pero sólo ante el público general, renunciando a poner a prueba sus explicaciones ante la comunidad científica establecida. El hecho de reclamar estatus científico las diferencia de otras actividades como las religiones
(7) Son inmutables. Al no tener bases experimentales, no cambian incluso ante nuevos descubrimientos.
(8 ) Proclaman teorías inconexas con los conocimientos y teorías de la ciencia.

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Avogadro y la homeopatía

A principios del siglo pasado las faldas eran largas; cualquiera por encima del tobillo era considerada indecente. A mediados de siglo aproximadamente, su área había decrecido hasta la mitad de lo que era, y ya se vislumbraba la base de la rodilla. Se recortó de nuevo hasta quedar por encima de ellas. Y sigue recortándose. Será dentro de poco la mitad de lo que era, y en un tiempo la mitad de la mitad, y en algunos años la mitad de la mitad de la mitad. Las faldas serán cortísimas, pero las mujeres seguirán teniendo algo siempre con lo que taparse.

Aunque algunos pensadores griegos antiguos creían en la divisibilidad infinita, todos sabemos que la paradoja de la minifalda es una falacia: el agua, por ejemplo, se podrá dividir hasta llegar al mínimo estado, la molécula de H2O, cuya división implica que el agua deja de ser agua.

Pues bien, parece que las teorías homeopáticas se quedaron en la Grecia olímpica. Veamos un ejemplo extraído de la clínica Bersant Clinique de tratamientos homeopáticos, clínica que, a pesar del nombre, es chilena:

Dichas experiencias, han permitido por ejemplo, descartar el efecto placebo en la acción biológica y terapéutica de los medicamentos altamente diluidos(2,3,4,5,6), algunos de estos medicamentos, diluidos mas allá del límite molecular, establecido por el físico Avogadro, en los albores del siglo XIX, en 6,02 x 10-23 mol.

(Pequeña nota off-topic: por favor, entre sujeto y verbo nunca va una coma. El resto de errores ortográficos los dejamos pasar.)

¿Más allá del límite molecular? Esto parece sospechoso… echemos un ojo a la teoría: Amadeo Avogrado, italiano, bastante feo pero muy astuto, estableció en el siglo XIX (en esto aciertan los chilenos) que el número de moléculas en un mol (22,4 litros a 0ºC y 1 atmósfera) es 6,023 x 10 elevado a 23. Y no sólo eso, también que volúmenes iguales de cualquier gas a idéntica temperatura y presión contienen el mismo número de molécula, lo que constituye el principio de Avogadro.

¿Qué sucede en las disoluciones homeopáticas? Cedo la palabra a Javier Armentia, especialista en timos de la estampita:

Típicamente, se parte de una porción de una sustancia determinada y se diluye por vez primera en cien veces ese peso (imaginemos 1 centímetro cúbico de esencia vegetal en agua para completar un litro, por ejemplo). Esta disolución es llamada 1C (”un centesimal hahnemanniano). Entonces se le somete a una agitación específica (llamada “sucusión”), y se vuelve a disolver: se toma 1cc y se completa hasta un litro, utilizando agua. En este segundo centesimal (2C) tenemos una parte de sustancia en diez mil de agua destilada. Una vez pasada la agitación, se sigue diluyendo: el 3C tiene una parte en un millón, el 4C una parte en cien millones… Cuando se repite este proceso y se obtiene un 12C (algunos medicamentos homeopáticos afirman diluir hasta 30C) entramos en un serio conflicto con la química. Porque hemos disuelto hasta tener una parte en un cuatrillón, ya es menor que el número de Avogadro.

¿Qué se consigue con esto? Conseguir sólo disolvente (normalmente agua o, en algunos fármacos, alcohol). Y unos efectos, como ha afirmado en varias ocasiones el millón de dólares de James Randi, similares a los de un placebo, similares a los del agua del grifo. Pero la publicidad engañosa y el dinero tienen, desgraciadamente, mucho poder hoy en día.

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