El método científico (II). Teorías y leyes

“La teoría de la evolución no es más que eso, una simple teoría“.

Estas palabras podrían ser puestas en boca de muchos creacionistas que intentan desacreditar las teorías evolucionistas propuestas por Charles Darwin y que tienen mucho éxito en algunos países como Polonia o los EE.UU. Pues bien, aclaremos algunos conceptos:

  • Una hipótesis es una proposición que no ha sido comprobada todavía empíricamente, y que intenta describir o justificar un sistema o fenómeno. Debe pasar un periodo de pruebas antes de ser validada. Por ejemplo, cuando se nos para el coche en mitad de la carretera podemos plantear las siguientes hipótesis: se nos ha acabado la gasolina, el motor ha gripado, Dios ha decidido que mi coche se pare. Algunos indicios o pruebas nos harán ir descartando algunas hipótesis y prefiendo otras. Ver humo saliendo del capó en el ejemplo nos haría inclinarnos por seguir investigando la segunda de las hipótesis. Es difícil encontrar algún indicio para la tercera hipótesis.
  • Una teoría científica es una explicación o descripción científica a un conjunto relacionado de observaciones o experimentos que han sido verificados. Se basa en una hipótesis sometida a experimentos por un grupo de científicos. Para que una hipótesis se convierta en teoría tiene que pasar un riguroso proceso de experimentación.
  • Por último, una ley es una relación entre dos o más variables demostrada empíricamente. Por ejemplo la ley de gravitación de Newton relaciona fuerzas de atracción entre cuerpos con sus masas y distancia entre ellas. Debido a que es una relación directa entre variables, una ley tendrá casi siempre una fórmula matemática asociada (cosa que no sucede en una teoría).

Una teoría, una vez respaldada condebidamente, nos permite hacer predicciones sobre ella. También lo permiten las leyes, y por ejemplo la ley de gravitación fue lo que permitió el descubrimiento de Neptuno cuando los aparatos de la época no era lo suficientemente potentes para visualizarlo. Además, una teoría es indemostrable matemáticamente; eso no quiere decir que sea necesariamente falsa. No nos dejemos engañar por sus nombres: una ley tampoco es infalible. De hecho con la llegada de Einstein aprendimos que Newton estaba equivocado, y con la llegada de la mecánica cuántica supimos que a su vez Einstein también lo estaba. O, para ser exactos, las leyes de Newton y Einstein se demostraron imprecisas o incompletas bajo algunas condiciones.

Pensemos en la teoría de la evolución, en todas las hipótesis que la conforman y que han sido contrastadas empíricamente a lo largo de muchos años. Nunca ha emergido un indicio que vaya absolutamente en su contra. Así que la próxima vez que oigas aquello de “es sólo una teoría“, ya sabes de lo que están hablando.

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