Archive for Junio, 2008

Fusión fría y fisión

Existen dos formas de generar energía nuclear. La primera, la que se usa, es la fisión nuclear, que como su propio nombre indica consiste en escindir un átomo en dos con la consiguiente liberación de energía en el proceso. Se suele tomar un átomo que esté bien foca, por ejemplo el uranio que tiene una masa atómica de 238 gr./mol, o el plutonio, que la tiene de 244 gr./mol. Estos átomos se ametrallan con neutrones hasta que el átomo baja los brazos y se parte en dos. Aunque la energía nuclear producida por fisión es mucho más ecológica que la combustión de carbón (y sobre todo más segura para los mineros), tiene algunos inconvenientes: las balas que quedan por el suelo tras el fusilamiento son inestables y difíciles de manejar (y sobre todo, de decidir qué hacer con ellos).

Otra opción mucho mejor es la contraria, es decir, la fusión, que como es obvio consiste en fundir dos átomos pequeñitos para conseguir uno gordo. En la reacción, la masa atómica del átomo resultante es menor que la suma de los anteriores, con lo que se libera energía (en concreto, se libera esa diferencia de masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado). Como los átomos que se utilizan son más pequeños, la cantidad de neutrones residuales es mucho menor, y el hidrógeno (masa atómica 1) es mucho más abundante que los materiales utilizados en fisión. O sea: es mucho más limpia y barata que la fisión nuclear.

Ahora vienen las malas noticias: este tipo de reacción es sólo posible a temperaturas y presiones insultantemente altas, las que se dan en el centro de las estrellas. Como en los laboratorios de la Tierra no se tienen estrellas a mano para utilizar, el obtenimiento de energía por fusión nuclear no es posible todavía.

Aquí entra el concepto de fusión fría, de la que se está hablando mucho estos días. La fusión fría no es ni más ni menos que la consecución de energía por fusión nuclear a temperatura ambiente. Los intentos por conseguirlo ya se iniciaron hace 20 años, incluyen un escándalo en Nature, y va camino de convertirse en algo así como otra carrera por el móvil perpetuo visto la cantidad de intentos de fraude. Estos días el científico japonés Yoshiaki Arata ha anunciado que lo ha conseguido. Su experimento lo cuentan en Tamiz. Por fortuna, en ciencia no basta con ser Yoshiaki Arata (una eminencia en su país y fuera de él) para que la gente se crea lo que dice, así que el experimento se espera que será replicado por otros equipos en otros laboratorios. Además la comunidad parece ser escéptica con respecto a los resultados.

Actualizaremos este post cuando tengamos más datos.

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[Hoax] Domingo, Carreras y la leucemia

Recibido esta mañana: 

UNA HISTORIA QUE QUIZÁS POCOS CONOCEN
Se refiere a dos de los tres tenores – Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras que emocionaron al mundo cantando juntos. 
Aún los que nunca visitaron España, conocen la rivalidad existente entre los catalanes y los madrileños, ya que los catalanes luchan por su autonomía en una España dominada por Madrid.

Pues bien, Plácido Domingo es madrileño y José Carreras es catalán. Por cuestiones políticas, en 1984, Carreras y Domingo se volvieron enemigos. 

Siempre muy solicitados en todas partes del mundo, ambos hacían constar en sus contratos que solo se presentarían en determinado espectáculo si el adversario no fuese invitado 

En 1987, a Carreras le apareció un enemigo mucho más implacable que su rival en los escenarios. Le sorprendió un diagnostico terrible: ¡¡Leucemia!! 

Su lucha contra el cáncer fue muy sufrida. Se sometió a varios tratamientos además del auto-transplante de la médula ósea, el cambio de sangre que lo obligaba a viajar una vez por mes a Estados Unidos. En estas condiciones no podía trabajar y a pesar de ser dueño de una razonable fortuna, los altos costos de los viajes y del tratamiento debilitaron sus finanzas. 

Cuando no tuvo más recursos financieros, tomó conocimiento de la existencia de una fundación en Madrid, cuya finalidad única era apoyar el tratamiento de leucémicos. 

Gracias al apoyo de la fundación “Hermosa”, Carreras venció la dolencia y volvió a cantar. 

Recibió nuevamente los altos cachés que merecía, y trató de asociarse a la fundación. 

Al leer sus estatutos, descubrió que el fundador , mayor colaborador y presidente de la fundación, era Plácido Domingo. Luego supo que éste había creado la entidad, en principio, para atenderlo y que se había mantenido en el anonimato para que no se sintiera humillado por aceptar auxilio de su “enemigo” 

De lo más conmovedor fue el encuentro de los dos… 

Sorprendiendo a Plácido en una de sus presentaciones en Madrid, Carreras interrumpió el evento y humildemente, arrodillándose a sus pies, le pidió disculpas y le agradeció públicamente su ayuda. Plácido lo ayudo a levantarse y con un fuerte abrazo sellaron el inicio de una gran amistad” 

En una entrevista a Plácido Domingo, la periodista le preguntaba por qué había creado la fundación “Hermosa” en un momento en que, además de beneficiar a un “enemigo”, había ayudado al único artista que podría hacerle competencia. 

Su respuesta fue corta y definitiva: 

“Porque no se puede perder una voz como esa…” 

Es todo mentira. Como el 99% de las historias reenviadas por internet. Comunicado oficial de la fundación José Carreras:

Dadas las informaciones publicadas en distintas páginas web referidas a la supuesta financiación por parte de la Fundación Hermosa y D. Plácido Domingo a D. José Carreras para su tratamiento contra la Leucemia, la Fundació Internacional José Carreras para la lucha contra la leucemia  y D. José Carreras se ven obligados a desmentir todas estas informaciones, negando, en particular, que exista o haya existido vínculo alguno entre la pretendida Fundación Hermosa y D. José Carreras, el cual desconoce la existencia de esta última. En efecto, D. José Carreras no ha recibido, en ningún caso, ayuda económica o de cualquier otra índole por parte de la referida Fundación ni de D. Plácido Domingo así como de ningún tercero. Asimismo, D. José Carreras tiene especial interés en desmentir que exista o haya existido enemistad alguna entre él y D. Plácido Domingo.

A la luz de lo anterior, D. José Carreras ha iniciado las oportunas acciones legales en defensa de sus intereses y, en concreto, en defensa de su derecho al honor. D. José Carreras, tiene la firme intención de actuar legalmente contra cualquier persona física o jurídica que difunda informaciones no contrastadas e inciertas sobre su persona.

04/04/2007

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El número de Dios es 23

Decíamos hace unos meses que el número máximo de movimientos para resolver cualquier cubo de Rubik, conocido en el ambiente matemático como número de Dios, era 26. Desde entonces ya se ha rebajado esa cifra dos veces. Primero a 25 y ahora, del mismo autor, tenemos la demostración matemática que nos muestra que el máximo número de movimientos es 23.

El autor de la prueba es Tom Rokicki y la demostración, para los muy aficionados a las matemáticas, está disponible en su página personal.

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[Libro] Eduardo Galeano – Espejos

Este es uno de los libros más originales que han caído últimamente en mis manos. La idea, a decir verdad, no es absolutamente original, porque ya nos la encontramos en formato audio en los fantásticos pasajes de la Historia de J.A. Cebrián, que en paz descanse, y en formato escrito en otros libros de Historia subdivididos en capítulos cortos. Pero en este caso, Galeano aporta su magnífico estilo literario mezclando la Historia y la lírica en estos episodios universales que es Espejos.

La intención del libro es desempolvar la Historia oculta de los países y minorías menos poderosos, haciendo hincapié en la situación histórica de las mujeres y los hombres de raza no blanca.

El libro deja cierta sensación agridulce: el principio es apacible, lleno de mitos griegos y asiáticos, referencias a la Biblia y a la cultura egipcia. Pero, como se avisa en la portada, esta es “una historia casi universal”. Es decir: es una historia de las atrocidades de occidente (muchas ha habido) y las virtudes del resto. No es desde luego una historia de las atrocidades del resto (muchas hay) y las virtudes de occidente. Galeano nos recuerda al principio que la historia del mundo es la historia de occidente, de los poderosos, y desde luego que él lo cumple a rajatabla: Inglaterra, Francia, EE.UU., España, Alemania, Japón, China e India aparecen nombrados más de un centenar de veces en el libro, directamente o a través de personajes nativos; de Somalia, Mali, Indonesia, Chad, Malasia o Birmania, por ejemplo, nada se sabe. Oceanía es un punto negro en el mapa. Sin irse tan lejos, de Rumanía, Serbia o Lituania, por dar algunas al azar en Europa, no existen para el autor.

Eduardo Galeano se dedica a la venta profesional de libros y, ocasionalmente, al alquiler de opinión en formato audiovisual (no es, por cierto, historiador). No sabemos qué hardware o software utiliza para este cometido, pero en el libro no hay una sola referencia al inventor de la imprenta, de la máquina de escribir o pioneros del procesador de textos. No hay pasajes dedicados a matemáticos, científicos o inventores occidentales, salvo algunas excepciones que se ganaron el puesto yendo en contra de la Iglesia católica. (Honestamente, ha habido más mentes en Europa que Giordano Bruno y Galileo.) En las escasas ocasiones en que se habla de científicos occidentales, como con Edison, Tesla y Flemming, mete la pata. De otros como Aristóteles o Zola sólo nombra citas machistas y no, por ejemplo, la lucha contra el sistema judicial francés que libró este último. Eso sí, se declara íntegro el elenco de descubrimientos que los orientales o indígenas americanos conocían antes que los occidentales.

No hay referencias en el libro. Galeano se excusa diciendo que ocuparían demasiado espacio, lo cual es una excusa flojilla teniendo en cuenta otras obras mucho más extensas y debidamente documentadas. Así que en lugar de salvar las imprescindibles, es decir, las citas personales y las cifras (algunas cuesta mucho creerlas), las borra todas y se lava las manos. Por desgracia ya hemos comprobado en otras obras que la rigurosidad bibliográfica de Galeano lo pone a la misma altura de autores a los que él mismo seguro abominaría por esta misma razón.

En general, el libro está lleno de imprecisiones o de maquillajes, como contar el intento de suicidio del hijo Stalin en lugar del episodio realmente trágico entre ellos. Galeano reserva un pasaje a la información objetiva, lo cual, ya al final del libro y después de haber leído todo lo anterior, suena a broma pesada.

Pero hay que ser totalmente justo con el libro: de él se aprende, tanto de estilo literario como de Historia. Cita personajes dejados absolutamente por los libros escolar y episodios poco conocidos. Es un libro iconoclasta y nos sirve para aprender a abusar menos de las falacias ad verecundiam conociendo los defectos y algunas barbaridades que dijeron o hicieron personajes ilustres (e incluso de las inexactitudes del libro del que se supone un gran autor). Con sus defectos, el libro es magnífico y aprovechable. Acaso debiera llevar un disclaimer como las cajetillas de tabaco, advirtiendo que creeérselo todo puede perjudicar nuestro sentido crítico.

Por lo demás, absolutamente recomendable. He aprendido mucho.

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